María Jesús Ruiz, en el momento de recibir el premio.
La Reserva Regional de Caza de Gredos, recibió ayer en París (Francia), el Premio Edmon Blanc a la gestión cinegética sostenible, que concede el Consejo Internacional de la Caza. El galardón se entregó durante la Asamblea General del Consejo Internacional de la Caza y de la Conservación de la Fauna (CIC), que contó con la asistencia de la vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz. Este premio se concede anualmente a aquellas personas o instituciones que se hayan significado por sus esfuerzos en la conservación de la fauna a través de la gestión cinegética. En esta ocasión el reconocimiento llega por la labor que se ha realizado la reserva a favor de la capra pyrenaica victoriae, una especie que quedó confinada en el centro de la Sierra de Gredos.
En 1905, cuando sólo se tenía conocimiento de la existencia de menos de una docena de ejemplares (un macho, siete hembras y tres cabritos), fueron cedidos los derechos de caza del Circo de Gredos al rey Alfonso XIII, que declaró este espacio como ‘Coto Real’. Esta medida salvó a la cabra pyrenaica de la extinción y actualmente la Reserva Regional de Gredos cuenta con cerca de 7.000 ejemplares de esta especie.
La Reserva Regional de Caza de Gredos cuenta con una superficie de 36.074 hectáreas, que incluye 12 municipios y su gestión cinegética permite generar más de 700.000 euros anuales en ingresos directos. Además, la Consejería de Medio Ambiente ha destinado a estas localidades más de cinco millones de euros en los últimos 20 años, a través de las ayudas a las Zonas de Influencia Socioeconómica. La especie cinegética más característica de esta reserva es la cabra montés, que sólo existe en el espacio y en la Sierra de Francia-Las Batuecas. Cuando se creó el Coto Real hace 103 años, sólo existían 12 ejemplares de esta especie y hoy son cerca de 7.000.