Transporte. Un viaje, a la medida. ‘Diario de Ávila’ viaja en el autobús del transporte a la demanda desde Villanueva del Campillo hasta Ávila.

El autobús partió de Villanueva del Campillo
No hace ni un mes que la Junta puso en marcha el servicio de transporte a la demanda en dos nuevas zonas, Muñana y Muñico. A partir de ese momento críticas y halagos se han entremezclado desde que el 7 de enero comenzó un nuevo transporte que incluye 17 rutas de estas dos zonas, cinco de las cuales llegan a la capital. En datos esto quiere decir que 5.400 vecinos más pueden acceder a este tipo de transporte, incorporándose a una red que ya llegaba a las comarcas de El Barco de Ávila, Burgohondo, Cebreros, Piedrahíta y Sotillo de la Adrada, lo que hace que en la provincia haya ahora 51 rutas, en 221 pueblos, y para casi 43.000 usuarios.
Sin embargo estos números no sirven para explicar lo que realmente es este tipo de transporte y lo que supone para sus usuarios. Por ello, Diario de Ávila se monta en un autobús de este transporte y deja que los usuarios tomen la palabra durante el trayecto que separa Villanueva del Campillo y la capital. Es el trayecto que se realiza miércoles y viernes, dentro de la zona de Muñana.
Pasan pocos minutos de las nueve cuando el autobús del transporte a la demanda llega a la plaza de Villanueva del Campillo. Primer dato, el transporte recorre los cinco kilómetros que separan el pueblo de la N-110 donde está la parada de transporte regular. No es insignificante este hecho puesto que los usuarios de los diferentes municipios se referirán continuamente durante el viaje a que con el nuevo transporte se ahorran el camino entre su municipio y la parada de transporte, un camino que en el primer municipio es de cinco kilómetros pero que en otros casos, como Muñotello es de cuatro.
El autobús llega con antelación a su salida que está marcada a las 9,15 horas pero allí ya espera Águedas Serrano que se convertirá en la primera usuaria del viaje. Es la primera vez que esta vecina de Villanueva usa este servicio pero lo hace porque ya en el pueblo han comentado, dice, que el servicio funciona. Para ella la ventaja es poder coger el autobús cerca de casa, no tener que depender de nadie que tenga coche y poder ir a la capital para resolver papeles e incluso ir al médico, ya que anuncia que desde entonces intentará planificar las citas de acuerdo al horario de este autobús.
Estas explicaciones llegan mientras ella monta en el autobús y abona un euro, precio que servirá para su viaje de ida y vuelta y que supondrá que se ahorre cinco euros puesto que el servicio regular entre Villanueva del Campillo y Ávila se acerca a los seis euros en viaje de ida y vuelta.
Pocos minutos después a ella se unirá María Jesús Mayoral, segunda de las vecinas que había llamado para reservar plaza en el autobús. Ella ya ha utilizado este transporte con anterioridad, por lo que abona un precio que considera «simbólico» sin preguntar, y dice estar «encantada» con un transporte que ahora utiliza para ir al médico pero que piensa usar para otras cosas entre las que no descarta «una visita a la peluquería».
Con estas palabras y una vez comprobado que en el autobús están las dos personas que han reservado comienza el viaje de transporte a la demanda que en esa ocasión no llegará a todas las localidades incluidas en el trayecto sino que las paradas se harán en los lugares donde hay reserva, es decir, Villatoro, Pradosegar, Amavida, Muñotello, Blacha y Ávila.
El propio conductor explica cómo poco a poco la gente se va animando y utiliza más este transporte, un servicio que une los municipios con Muñana, donde está el centro de salud de referencia, y con la capital, donde muchos usuarios acuden a consultas médicas, en especial al centro Ávila Estación. Para ese día había once reservas de las quince plazas posibles.
Según se llega a la segunda parada, en este caso Villatoro, se puede ver la consola de mensajes que lleva el conductor a su derecha. Esta consola no sirve sólo para indicar la localidad sino que también pone quién es el usuario y un teléfono de contacto. Esta información hace que el autobús se convierta en algo más personal para los viajeros, situación que echan de menos en el transporte convencional.
Es en Villatoro donde se recoge a Mayte Pantoja, una colombiana que lleva dos años en el municipio y que no duda en reclamar que el servicio se preste más días a la semana, ya que dice que aunque ella tiene coche aún no es «muy experta».La tercera parada llegará poco después a Pradosegar donde tres personas más se unen al viaje y vuelven a repetir lo que otros viajeros: ahora se ahorran un camino de tres kilómetros hasta la parada, situación muy difícil con el frío.
Poco a poco, y con cada una de las paradas, son los propios viajeros los que se van conociendo y explicando sus experiencias. Serán dos usuarios de Amavida, dos de Muñotello y uno de Blacha los que se subirán a un autobús que sin incidentes llegará al Ávila sureste, su primera parada en la capital, para después ir al hospital Nuestra Señora de Sonsoles y la estación de autobuses donde en esta ocasión se acaba el recorrido.
FUENTE: Diario de Ávila