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Los vecinos de Muñogalindo celebran sus fiestas patronales
Las fiestas en honor a la Virgen de las Nieves vivieron el martes su día grande con la tradicional procesión, que fue amenizada por las dulzainas de los hermanos Escorial.
La misa celebrada fue un ejemplo de la devoción de los vecinos por la Virgen, la Iglesia estaba llena de gente que durante el ofertorio ofrecieron diferentes objetos como una guitarra, rosquillas y un juego.
MUÑOGALINDO
Los vecinos de Muñogalindo vivieron ayer el día grande de sus fiestas patronales, en honor de la Virgen de las Nieves. Cuentan los mayores del lugar, que esta fiesta se debe a que un cinco de agosto de hace muchos años cayó una gran nevada en pleno verano y los vecinos vieron en este hecho prodigioso la intervención de la Virgen.
La mayoría de los vecinos de Muñogalindo son devotos de la Virgen de las Nieves y así lo demostraron asistiendo a la Misa solemne, la cual dio comienzo a las 12,30 horas. La iglesia estaba abarrotada de feligreses y la eucaristía fue presidida por el párroco de la localidad, Santiago Martín, quien quiso enriquecer la liturgia propia del día usando el incensario y predicando sobre la Virgen María. Antes de concluir su homilía pidió a la Virgen que bendijera de forma especial a todos los presentes val pueblo del que es patrona. En el momento del ofertorio varias personas presentaron distintos objetos junto al pan y el vino: una guitarra, rosquillas, un juego en los que se quería simbolizar la fiesta, las tradiciones y los frutos del trabajo humano.
La música la puso el coro parroquial formado por voces femeninas que se unían a la guitarra y la bandurria.
Durante la comunión, el coro interpretó el himno a la Virgen de las Nieves, en cuyo estribillo se refleja una realidad, 'Muñogalindo te llama Madre', haciendo alusión a la relación que existe entre los habitantes del pueblo y su patrona Al finalizar la eucaristía, mientras se trasladaba la imagen de la Virgen hasta la carroza que estaba en el pórtico de la iglesia, el coro cantó 'Color esperanza', una canción de Diego Torres que ya ha hecho su entrada en los cantos litúrgicos.
Los hermanos Escorial, dulzaineros, fueron los encargados de poner música a la procesión que recorrió varias calles del pueblo, que estaban engalanadas con banderines y colchas con jaculatorias en honor a la Virgen en los balcones de las casas. La procesión pasó en dos ocasiones por la plaza mayor. Allí, al son de una jota, fueron varias las parejas que salieron a bailar, aguantando un calor asfixiante. Al llegar la procesión a los aledaños de la iglesia también fue momento para el baile La entrada de la imagen de la Virgen en el templo parroquial puso fin a la procesión.
FUENTE: El Diario de Ávila
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