Han pasado casi cuatro años desde que el Ayuntamiento de El Tiemblo aprobara provisionalmente el futuro polígono industrial, sin embargo no fue hasta febrero de 2007 cuando recibió el apoyo unánime de todos los partidos representados en el Consistorio.
Ahora más de un año y medio después de ese apoyo, el polígono «ya ha pasado el 90% de los trámites» asegura el regidor, Rubén Rodríguez, pero falta toda la ejecución, «llevarlo al plano», serían «los trabajos propios de la urbanización».
Hasta ahora se sabía que eran casi un centenar los empresarios interesados en llevar sus iniciativas a este centro industrial, pero «las cosas han cambiado» y «habrá que ver si el número de interesados se mantiene» explica Rodríguez, quien no duda en hablar de «los nuevos condicionantes» actuales, en referencia a una crisis económica que podría dificultar la realización de lo que en su momento calificó como «el futuro de El Tiemblo».
gran extensión. Un futuro que pasa por la conversión en polígono de un total de 300.000 metros cuadrados de terrenos tembleños para primero «cubrir las necesidades de nuestros empresarios»; segundo «fijar población»; y, tercero «atraer población», decía el alcalde en el año 2006.
Lo harán con casi 200 parcelas, 197 concretamente, de al menos 500 metros cuadrados cada una, además de 1.400 aparcamientos y «más zonas verdes de las que marca la ley», explica el regidor de El Tiemblo.
Contará el polígono además con extensas zonas dotacionales para servicios, hostelería o un parque de bomberos.
Terreno sin protección. Hace ya tiempo también alabó el regidor el terreno sobre el que se urbanizará el centro empresarial dado que pese a que la localidad cuenta con un 90% de su término protegido, dado que se enmarca en gran parte en el valle de Iruelas, lo cierto es que la superficie no cuenta con ningún tipo de protección.
El polígono en cuestión es un proyecto exclusivamente municipal y Rodríguez lo definió como «probablemente uno de los más importantes de la provincia». Además la defensa de esta infraestructura se basaba también en el hecho de que por aquel entonces había más de 240 empresas dadas de alta en el IAE y «algunas de ellas muy fuertes», dedicadas a la madera y a la construcción y que ya están implantadas en la localidad.