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Fiestas. El Hoyo de Pinares ya honra a su patrón. El pregón a cargo del seleccionador de tiro olímpico, José Luis Pérez, dio el pistoletazo de salida a seis días de fiestas.
El Hoyo de Pinares se ha sumergido en su fiesta por excelencia, en la de San Miguel Arcángel: lo hizo el jueves y sus vecinos disfrutarán de ella hasta el próximo martes. Ya el primer día hubo mucha expectación, con las vísperas solemnes, el repique de campanas o el disparo de cohetes.  No faltó entonces la Banda de Música que acompañó a la Corporación Municipal, autoridades y vecinos hasta la iglesia, lugar en el que tampoco se echaron de menos las palabras del párroco, José Luis Gaíl, quien agradeció la asistencia de los fieles a quienes invitó a orar en fechas tan señaladas. Actos religiosos, seguidos de verbena a cargo de Jenasan, que preludiaron al pregón inaugural a cargo en esta ocasión de José Luis Pérez Sanz, el hoyanco quien además es entrenador y seleccionador nacional de Tiro Olímpico, además de campeón del mundo de este deporte, y también de España en dos ocasiones, entre otros logros. Pérez Sanz destacó en su pregón a los hombres ilustres fallecidos que estuvieron en El Hoyo, y que «le han engrandecido». Un acto muy aplaudido y que finalizó con la entrega de una batuta al director de la Banda de Música, Oscar Roda, y una placa conmemorativa del XX aniversario de la Escuela y Banda de Música que recogió el presidente, Juan Herráez, por la Peña Taurina Tendido 8. Sobre las 8 de la mañana, y ya ayer, comenzaron las dianas y pasacalles, amenizados por la Banda de Música de Hoyo de Pinares. Muchos jóvenes se sumaron al griterío y alboroto por las calles principales de la villa. Después a las 9,30 horas comenzó el encierro, limpio y sin ningún tipo de incidencia. Eran los novillos que se lidiaron por la tarde en un espectáculo que concluyó con Manuel Ángel Gómez como triunfador, precisamente la novedad en un cartel del que se cayó Juan José Varela. Las dos orejas logradas en el último de su lote le valieron una puerta grande que abrió además gracias al tercio de banderillas, también protagonizado por él. Una oreja se llevó en su primero José Germán, quien falló en el segundo sobre todo a la hora de matar. De vacío se fue Julián Simón también mal a la hora de acabar con su enemigo, eso sí, en la que lograron media entrada en una agradable jornada. FUENTE: Diario de Ávila
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