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Un vertido contamina un tramo de cuatro kilómetros del río Tiétar. La mancha fue detectada por la Guardería Rural de Candeleda, que avisó al Seprona para que inicie una investigación que determine el origen y la composición del contaminante.
Desde el charco de La Barca hasta el pantano del Rosarito se extiende esta sustancia verdosa que, al secarse, deja surcos azules en la ribera y un intenso mal olor.
CANDELEDA
Las riberas del río Tiétar a su paso por Candeleda se han vuelto, estos días, azules. El motivo es una gran mancha que se extiende, al menos, a lo largo de unos cuatro kilómetros, desde el charco de La Barca hasta las mismas compuertas del pantano del Rosarito. Los miembros de la Guardería Rural de la villa fueron quienes se percataron de la situación y, según han asegurado, "nos hemos puesto en contacto con el Seprona para que abran una investigación que esclarezca de dónde procede el vertido y qué es exactamente".
La mancha de mayor tamaño se extiende por todo el charco de la Justicia, aunque, como indicaron los propios guardas rurales, "dependiendo de la dirección del viento, será arrastrada de un lado a otro". Se trata de un producto verde intenso, con bastante densidad y parecido, en apariencia, a pintura. No obstante, la posibilidad de que pudiera tratarse de pintura queda descartada debido al intenso mal olor que despide.
Al entrar en contacto con la ribera, queda pegado a las rocas ya la arena, tornándose de un color azul grisáceo cuando se seca. Asimismo, en un simple recorrido por las inmediaciones del río, pueden apreciarse las manchas escalonadas que esta sustancia ha ido dejando en las rocas, al bajar el nivel del río. Por la altura de estos surcos, en algunos casos de un metro sobre el nivel actual del cauce, parece que el vertido se produjo hace ya varias semanas, opinión que comparte la Guardería Rural del municipio candeledano.
Por el momento, no se han encontrado ni en el río ni en las cercanías animales muertos que pudieran haberse intoxicado por este motivo.
Tampoco parece existir peligro alguno para la población, ya que, según indicaron los guardas rurales, de este cauce no se toma agua para el consumo, aunque en la jornada de ayer podía verse a varias personas pescando en la orilla. El principal afectado puede ser el campo, puesto que del pantano del Rosarito, hasta el que llega la mancha, se toma agua para regar los campos de la Vera extremeña.
FUENTE: El Diario de Ávila
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