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La participación de la Banda Municipal de Música de Arenas de San Pedro, patrocinada por la Obra Social de Cajamadrid y el Ayuntamiento arenense , ha constituido un salto colosal hacia la élite en que se instalan quienes se ganan a pulso el derecho a contar entre los mejores.
Porque la banda arenense ha conseguido un Tercer Premio meritísimo en el fantástico coliseo del Palau de la música valenciano frente a rivales de muchísimo más presupuesto que el nuestro y con la experiencia en otros certámenes pero que fueron superados por el entusiasmo y la perfecta ejecución de las piezas interpretadas que rayaron la perfección.
La juventud, que asegura el futuro de nuestra Banda, apoyada en la experiencia de los extraordinarios veteranos, superó los nervios de esta primera salida al impresionante escenario de este fantástico Palau, la que supone por sí sólo una experiencia inolvidable. A la amanecida, eran las 5.25 del día 27, enfilaban los dos autocares el camino de Valencia con todos los músicos en uno de los acompañantes en otro. Caras de sueño y preocupación en la mayoría de los componentes de nuestra Banda. Era la primera vez para la casi totalidad, que afrontaban un compromiso de magnitud internacional ante contrincantes de enorme experiencia.
Pronto se distendió el ambiente y el optimismo sustituyó a la lógica preocupación por lo desconocido. Viaje excelente, sin sobresaltos. Las sombras de la amanecida cedieron ante las primeras luces y el implacable sol que nos acompañó con su secuela de calor sofocante hasta que cerca de la media noche se hacían públicos el resultado que el público otorgaba a las distintas agrupaciones.
Arenas, como apunto más arriba, obtuvo al Tercer Premio. Perfecta la interpretación de Fantasía de la Corte del Faraón, obra obligatoria, y colosal Spartacus, obra libre, que puso el mejor calor humano de toda la tarde-noche y consiguió la más calurosa ovación que duró varios minutos. El entusiasmo se desbordó entre todos los arenenses que asistimos al concierto con la seguridad de haber alcanzado el reconocimiento de un público entendidísimo que culminaba el esfuerzo de muchos meses de tenacidad y entusiasmo de los pupilos que Manuel de Haro dirige con tenacidad, profesionalidad y entusiasmo combustible.
Se cuidaron todos los detalles con precisión matemática. Pese al madrugón, hicieron los músicos escala en Lliria para tener el último ensayo y preparar la estrategia que debieran emplear en el concierto vespertino. Entre tanto, los acompañantes, llegaron al Hotel Turia y ocuparon sus habitaciones con David como maestro de ceremonia, eficacísima su aportación durante todo el viaje, y el apoyo de Juan Carlos con la misma eficacia que su compañero en las labores municipales. La supervisión de Benito Marín de BIas Aranda, concejal de Cultura, fue minuciosa y flexible a un tiempo, con la mente abierta a cualquier sugerencia.
Esa fue la tónica en todo momento. La desviación a Liria, visto el resultado final, fue oportunísma en la estrategia diseñada por Manuel de Haro. Ni en sueños hubiéramos situado a la Banda Municipal de Arenas en este colosal marco que alberga actuaciones de las más afamadas y renombradas Orquestas Filarmónicas y Sinfónicas de todo el mundo.
FUENTE: El Diario de Ávila
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