|
PATRIMONIO Corregido el problema de humedad en la ermita de Las Fuentes
Además de acometerse una «compleja obra hidráulica», se ha renovado la cubierta del templo, se ha colocado una acera perimetral y se ha rejuntado toda la fachada.
La ermita de Las Fuentes, lugar de peregrinación para todos los habitantes del Valle Amblés, luce ya en todo su esplendor, una vez concluidas las obras de restauración que se han prolongado durante el último año y medio y que han supuesto una inversión de 250.000 euros aportados por la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León.
Pese a que la previsión inicial era que los trabajos duraran seis meses, finalmente la intervención se alargó en el tiempo debido, no sólo a que la época de lluvias obligó a aplazar los trabajos sino también porque se vio la necesidad de «mejorar la cubierta y los paramentos de la fachada», según explicó a este diario el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Alejandro Núñez.
Aunque finalmente se ha acometido «una obra integral de estructura», el objetivo inicial del proyecto de restauración era solventar el «grave problema de humedad» que sufría la ermita de Las Fuentes y que era tan antiguo como el propio templo, fechado en el siglo XVII, aunque construido sobre otra edificación anterior, seguramente de la Edad Media.
Como su propio nombre indica, el paraje en el que se levanta la ermita se caracteriza por «su gran humedad» debido a que «el nivel freático está muy alto y hay muchas corrientes subterráneas», explicó el arquitecto del Servicio Territorial de Cultura, Ignacio Barroso. Si a esta circunstancia natural se le añade el hecho de que las dos fuentes situadas en el exterior «se surtían del agua que se recogía en el subsuelo de la ermita», el resultado eran los «graves problemas de humedad» que padecía el templo desde tiempo atrás, relató Barroso.
Para solventarlo, la Junta de Castilla y León adjudicó un proyecto de restauración que, a medida que iba ejecutándose, resultó ser, en palabras del arquitecto, «una compleja obra hidráulica». Así, para evitar que el subsuelo de la ermita de Las Fuentes siguiera inundándose, se instaló una infraestructura de drenaje, tanto interior como exterior. En concreto, «se ha canalizado todo, se ha reconducido hacia las fuentes, para lo cual se ha hecho una nueva red subterránea de recogida de aguas, a la vez que se han arreglado las fuentes y se las ha canalizado para que estuvieran convenientemente surtidas de agua», indicó el jefe del Servicio Territorial de Cultura. No obstante, cabe subrayar que la antigua red, formada por «conducciones de piedra» que discurrían bajo el suelo de la ermita, «se ha mantenido temporalmente», puntualizó.
Además de la complejidad que ha supuesto la obra hidráulica en sí y pese a que los trabajos se han desarrollado bajo tierra, ésta ha llevado aparejada otra minuciosa labor: la retirada y posterior colocación de suelo original de la nave central de la ermita. Según el arquitecto, se trata de «un pavimento de piedra con un despiece bastante elaborado» que, precisamente por el mimo con el que ha sido tratado durante los trabajos, hoy «se ve igual que estaba antes de la restauración».
Igualmente, se ha intervenido en las dos fuentes que dan nombre a la ermita con el fin de mejorar su situación. Además de los nuevos sistemas de drenaje interior y exterior que han permitido solucionar el problema de humedad que sufría la ermita, se ha colocado una acera perimetral formada por losas de granito; se ha renovado completamente la cubierta y se ha rejuntado toda la fachada de la ermita. FUENTE: Diario de Ávila
|