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Para los mayores, concurso de baile; para los pequeños, juegos infantiles, a lo que hay que sumar las actividades deportivas en un completo programa festivo.
SOTILLO
Sotillo de la Adrada finalizó sus fiestas de la Santísima Trinidad en las que se vivieron unos días de diversión cargados de un amplio número de actividades sin lugar para el aburrimiento y en las que los vecinos de todas las edades, fueron los auténticos protagonistas.
El domingo se celebró el «día grande» con la misa en honor de la Santísima Trinidad en la que intervino el coro que recibe el mismo nombre para después celebrarse un concierto a cargo de la Banda Municipal de Sotillo.
Los toros fueron los protagonistas por la tarde dentro de una corrida en la que no faltaron los sobresaltos, ya que cuando se estaba lidiando el tercero, se produjo un altercado por parte de un grupo del público que obligó a parar la marcha de la misma, y en la que se hizo necesaria la intervención de la Fuerzas del Orden.
La plaza de toros presentaba un cuarto de entrada y al primero de la tarde, Alberto Guzmán, le tocó un primer novillo flojo al que colocó una estocada trasera y desprendida. El que peor suerte corrió fue «Serranito» ya que en el segundo tuvo que entrar en la enfermería por una lesión en la clavícula que no le permitió seguir; fue sustituido por Alberto Guzmán que resolvió con dos pinchazos y una estocada casi entera con el silencio del respetable. Javier Ureña lidió un toro bueno, muy noble que dio buen juego lo que provocó la vuelta al ruedo del novillo por decisión del presidente, y propiciando al novillero la obtención de dos orejas. El cuarto de la tarde fue para Alberto Guzmánque sufrió una aparatosa cogida aunque leve, con entrada en la enfermería que finalmente, sí le permitió acabar la faena con dos pinchazos y dos descabellos que aún le valió una oreja. El quinto fue para Javier Ureña, un toro bien presentado, noble pero gazapón, con el que cortó una oreja. El sexto de la tarde fue devuelto a los corrales por inválido y al sobrero Javier Ureña le propinó una estocada delantera y caída, que no le impidió salir por la «puerta grande». La tercera edad se concentró por la noche en torno a su tradicional concurso de bailes donde tuvieron lugar los pasodobles, valses, tangos... dando un ejemplo de buen gusto y de juego limpio, organizado por la Asociación Santísima Trinidad. El lunes fue dedicado al deporte con la celebración de distintas modalidades como torneos de fútbol sala, badminton, tiro al plato.... y, sobre todo, durante la mañana y la tarde, los niños disfrutaron de un gran parque infantil con distintas atracciones gratuitas. El punto y final de las fiestas lo puso un pasacalles y la verbena a las diez de la noche con la orquesta Atika.
FUENTE: El Diairo de Ávila
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