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TRIBUNALES
Los informes técnicos centran las declaraciones por la Ciudad de Golf
Los
primeros en comparecer como testigos fueron Sabas Yagüe, jefe de
Sección de Espacios Naturales y el técnico de evaluación de impacto
ambiental, Alfredo Martín.
El
testimonio de dos de los tres testigos llamados a declarar por el caso
de la Ciudad del Golf -el tercero, declarará hoy- llegó al juzgado
número 2 de la capital. Con media hora de retraso comenzó una sesión
centrada en los informes de los técnicos de la Junta de Castilla y León
sobre este proyecto de Las Navas del Marqués.
A la sala llegó en primer lugar quien fuera jefe de la Sección de
Espacios Naturales y Especies Protegidas del Servicio Territorial de
Medio Ambiente, Sabas Yagüe, quien durante cerca de dos horas y media
respondió a las preguntas de los abogados de la parte demandante,
especialmente de la asociación ecologista Centaurea, de la Fiscalía y
de los letrados de tres de los cuatro imputados que acudirán a prestar
declaración hoy y que son los representantes del alcalde de Las Navas,
del secretario del Ayuntamiento de esta localidad y del director
general de Medio Natural -no estaba y así lo destacó el representante
de Centaurea, Carlos Bravo, el abogado del ex delegado de la Junta,
Félix San Segundo-.
Yagüe a penas habló con la prensa tras prestar declaración. Se definía
tranquilo y reconocía que no esperaba una sesión tan larga, pero ya
adelantó que «del contenido no puedo contar nada». En cualquier caso
Yagüe dijo que su declaración testifical «ha sido muy exhaustiva y
rigurosa» y añadía que fue «con muchas preguntas, muy larga, muy
rigurosa y muy completa». Igual de escueto estuvo el técnico de
Evaluación de Impacto Ambiental del Servicio Territorial de Medio
Ambiente, Alfredo Martín, el segundo de los testigos, quien tras hora y
media de declaración aseguró que fue «solamente sobre la tramitación
del expediente y sobre mi informe, el que hice sobre el proyecto»,
dijo, asegurando que estaba tranquilo. Por su parte, el representante
de Centaurea, Carlos Bravo, sí fue más concreto en sus declaraciones
tras hablar con los abogados ecologistas presentes en la declaración.
Los letrados le transmitieron que durante la primera declaración, Yagüe
respondió a «un interrogatorio muy largo, básicamente por los abogados
de Centaurea y de Cantueso, en parte, y también del fiscal», del resto
de abogados presentes, según Bravo sólo realizó «alguna pregunta el del
director general de Medio Natural».
Sin presiones. Para Bravo se preguntó mucho sobre los tres
informes realizados en su día por Yagüe, sobre todo los dos primeros
«que eran completamente distintos en sus conclusiones respecto al
último», en cualquier caso según el representante de Centaurea en
cuanto a Yagüe, éste manifestó que no había recibido presiones, uno de
los puntos que pretenden demostrar las asociaciones ecologistas. Para
ello, se basan, entre otras cosas, en el cambio de conclusiones que se
produjeron en los tres informes de Yagüe, ya que según explicó Carlos
Bravo en el primero, el más antiguo, se hablaba de la existencia de un
área crítica de cigüeña negra en el que no se podía urbanizar. Después,
continuó Bravo, se realizaron otros dos informes que al final fueron
«ambiguos» y finalmente el proyecto se aprobó.
Por otra parte, el ecologista se refirió a las medidas correctoras
porque en la recogida de testimonios se reconoció que las únicas que
establecieron fueron las de «plantar árboles» lo que «para recobrar esa
masa madura de árboles tenían que haber pasado 40 ó 50 años por lo que
no le parecía una medida correctora, del mismo modo que tampoco «el
estudio sobre el seguimiento de los pájaros». Medidas que son «como una
guinda para disimular y que todo el procedimiento estaba viciado». Para
Bravo se confirma «que se cometieron serias irregularidades» y que se
trató de sacar adelante un proyecto vulnerando «la normativa
comunitaria, estatal y europea sobre espacios protegidos».
Además, Bravo explicó que el área crítica ocuparía 12 hectáreas «de gran valor» y «vital para la supervivencia» de la especie.
Cigüeña negra. Carlos Bravo explicó que Sabas Yagüe, reconoció
«la recalificación de un área crítica de cigüeña negra» para la Ciudad
del Golf, algo que no se puede hacer desde el punto de vista legal,
según el ecologista. Tampoco se valoró el impacto sobre la ZEPA y LIC
según el testimonio aportado al parecer por Yagüe. Un trámite que se
debe hacer pues «lo exige la normativa estatal, europea y autonómica».
Otra de las cosas que reconoció Yagüe, según Bravo, fue que como
medidas correctoras se hizo «un estudio del seguimiento de las aves»
que no podría compensar el impacto. Al finalizar la segunda toma de
declaración, Bravo afirmó que el testigo reconoció «que sobre el área
crítica se había recalificado de un modo improcedente», un área que
para recalificarlo -dijo Bravo- hay que sacar un decreto «que
desclasifica ese área como tal» y que debe salir a información pública,
algo que no se hizo. Para Bravo, la recalificación due de un modo
«ilegal» y «queda claro» que no se hizo valoración del impacto sobre la
ZEPA y LIC, lo que el segundo testigo dijo que «desconocía» que tuviera
que hacerse y que Bravo interpretó como «lamentable» pues pondría en
entredicho otros proyectos que «podrían estar mal tramitados».
FUENTE: Diario de Ávila
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