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La carne y las judías autóctonas, dos ejemplos de supervivencia.
Los marchamos de calidad, destinados tanto al ámbito artesanal como al de gran consumo, se erigen como alternativas de futuro.
La producción agroalimentaria debe distinguir dos ámbitos: la producción para la industria agroalimentaria de gran consumo y la elaboración artesana.
El futuro del campo pasa ineludiblemente por la obtención de productos vegetales especiales y de alata calidad, para el consumo directo o transformado. En este campo se encuentra la posibilidad de supervivencia de la mayoría de las explotaciones rurales de Castilla y León, según ponen de manifiesto los autores del libro mencionado.
Destacan como ejemplo estos técnicos de calidad de frutas y hortalizas autóctonas o de las legumbres obtenidas en determinadas zonas geográficas como las Judías de El Barco de Ávila, de León, El Burgo de Osma, Ibeas de Juarros y Saldaña; garbanzos de La moraña, Fuente Sauco; Lentejas de la Armuña o Tierra de Campos; pimientos de El Bierzo; endibias y zanahorias de Segovia; puerros de Sahún;: espárragos de Tudela de Duero o Fuentesaúco y piñón de Pedrajas, son algunas de las indicaciones geográficas existentes o en tramitación. Destacan también los autores de este estudio el gran futuro que se abre para los productos ganaderos de calidad en Castilla y León, que basan su producción en la extensificación de especies como el vacuno, ovino, y porcino ibérico y en la producción intensiva de porcino blanco y aves, con grandes posibilidades para transformar los cereales producidos en las tierras de secano.
En Castilla y León en el sector cárnico destaca en la creación de marchamos de calidad, tanto en carnes frescas (carne de Ávila, carne de Morucha, carne de las Merindades, Lechazo de Castilla y León, Lechazo del Telano, Cochinillo de Castilla y León, ternera del El Bierzo), como en productos de chacineros (jamón de Guijuelo, cecina de León, cecina de Villarramiel, botillo de El Bierzo, morcilla de Burgos). También se insiste que la producción agroalimentaria se deben diferenciar dos ámbitos con problemas con problemas y características específicas, pero con un trasfondo común: la producción agroalimentaria se deben diferenciar dos ámbitos con problemas y características específicas, pero con un trasfondo común: la producción para la industria agroalimentaria de gran consumo y la producción para la elaboración de distintos productos los artesanos.
[B]IVESTIGACIÓN Y DESARROLLO[/B]
La inversión en I+D (Investigación y Desarrollo) en agricultura y ganadería es fundamental para el correcto desarrollo del sector productivo de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, según defienden los autores del libro Retos de la industria agroalimentaria. Sin embargo, éstos reconocen que la inversión en proyectos tecnológicos en el sector.
Este indicador resalta la escala iniciativa innovadora y evolutiva del sector agrario de la comunidad, manteniéndose mu ligado a sistemas tradicionales que, en muchos casos, resultan obsoletos e inciden en bajos rendimientos y calidades.
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