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TIÉTAR Dos restauradoras recuperan el retablo de la ermita covachera de Santa María
Entre las novedades aparecidas en el monumento de Cuevas están la imagen de ‘Jerusalén celeste’ y algunas piezas de mármol que se encontraban cubiertas por capas de pintura. La ermita covachera de Santa María está sufriendo un cambio de imagen al que no son ajenos los vecinos que pasan habitualmente por allí.
Las restauradoras Elena Quercol Fernández y Sara Martín de Andrés se encargan en estos días de diferentes trabajos dentro de este conocido monumento de Cuevas del Valle, donde su labor principal será la de restaurar el retablo y el artesonado, entre otras cuestiones.
Actualmente están trabajando en el retablo, y aseguran que todavía tienen que emplear un mes y medio más de tiempo y esfuerzo en la ermita de Santa María, además de en la cercana iglesia de Villarejo del Valle, en cuyo retablo también trabajarán en un futuro próximo.
Los que se acercan estos días a la ermita comprueban que el retablo no está ya en su sitio, sino que se encuentra desmontado en diferentes partes, además de que aparecen nuevas imágenes y nuevos componentes entre sus piezas, y no precisamente porque sean añadidos de las restauradoras, sino porque siempre se encontraron allí, pero tapados por capas de pintura.
Es el caso de la ‘Jerusalén Celeste’ que se intuye en el lugar donde antes existió una capa de pintura azul delante de la cual se situaba a la Virgen de las Angustias, cuya imagen pasa buena parte del año en este lugar.
Pero, además, después de la metódica labor de las restauradoras, están haciendo su aparición algunas piezas de mármol, que también se encontraban tapadas por la pintura, así como motivos de hojas y ornamentos de tipo pictórico, algunos de los cuales fueron tapados hace años porque se encontraban en un estado de deterioro importante.
Otro de los trabajos acometidos por Elena y Sara es el de rehabilitar las zonas de la madera del retablo comidas por la carcoma y la integración en algunas piezas de partes que, con el correr de los años, fueron desprendiéndose lenta e inevitablemente.
Pero el retablo no es el único punto en el que la ermita de Santa María cambiará ligeramente. Además de las obras en el techo, con la consiguiente rehabilitación del artesonado, la Virgen de las Angustias y sus fieles contarán con un nuevo suelo en el que se cambiarán las baldosas.
La única dificultad con la que parecen haberse topado hasta el momento las restauradores, aparte del esfuerzo y constancia que supone este trabajo, es la de acceder a ciertos lugares complicados.
Este proyecto que se está llevando a cabo en la ermita de Santa María de Cuevas del Valle está encuadrado dentro del Plan de desarrollo local de GAL de desarrollo rural Valle del Tiétar Prodercal (2000-2006). FUENTE: Diario de Ávila
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