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El taller de operario de alfarería de Candeleda, subvencionado por el Ministerio de Educación, se consolida y da formación a un total de nueve alumnos de la comarca
CANDELEDA
Tan sólo han trascurrido apenas dos meses desde el inicio del taller, y sus manos ya se deslizan con maestría sobre el barro escurridizo, mientras el torno de alfarero da vueltas y más vueltas sin parar. No es nada fácil centrar esa masa amorfa, como tampoco lo es la tarea de ir modelándola con la paciencia que requiere cualquier trabajo manual.
Pero al final, ese pedazo de barro que se desliza como la seda entre los dedos, con suavidad y energía al mismo tiempo, logra convertirse en ceniceros de todos los tamaños, vasijas pequeñas y grandes, con cenefas decorativas en la parte superior o lisas por completo a lo largo y ancho de su superficie. No todos los alumnos de este taller de operario de alfafería tienen la misma destreza, pero de lo que se trata ahora es de que se inicien en la técnica para, posteriormente, dar rienda suelta a su imaginación y creatividad.
Apoyado por la asociación abulense Fundabem, este curso formativo de dos años de duración cuenta con dos profesoras candeledanas que son las encargadas de transmitir la pasión que derrocha la cerámica, compartir los efectos terapéuticos de una actividad netamente amanuense y proporcionarles los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para que, al final, consigan el objetivo: forjarse un futuro laboral 'de barro'.
CONSOLIDACIÓN. Los primeros temores de las docentes, Beatriz Hornero Moreno, encargada de impartir las clases teóricas y la ceramista Rosa María Mantas Luque han quedado disipados, porque este taller, subvencionado por el Ministerio de Educación con 96.000 euros y canalizados por Fundabem, ha conseguido consolidarse sin problemas. Cuenta con un total de nueve alumnos con necesidades educativas especiales que han encontrado en este taller una manera de ampliar conocimientos en distintos ámbitos.
Aunque se imparte en un aula creada en las instalaciones del Centro de Fermentación del Tabaco de Candeleda, cedido por el Ayuntamiento de la villa, los nueve jóvenes proceden de distintos municipios del Valle del Tiétar: seis alumnos de la propia Candeleda, In alumno del anejo candeledano de El Raso, y dos procedentes de Santa Cruz delValle y Mombeltrán, municipios integra dos en el Barranco de las Cinco Villas. El traslado diario de estos jóvenes que no residen en Candeleda supuso, en un principio, un problema, que ha sido superado con tesón y con la ayuda de distintos colectivos que se encargan de recogerlos en Arenas de San Pedro para que, puntualmente, lleguen cada mañana a su cita con la cerámica.
También la ilusión, la buena convivencia y relación entre los alumnos y profesores, que queda patente cada día, hace que el progreso de estos jóvenes se realice con velocidad inusual: "yo soy la primera sorprendida del rápido aprendizaje que están teniendo los chicos a nivel práctico, porque el mundo de la cerámica no es nada fácil ", asegura Rosa María Mantas, mientras asesora a unos de sus alumnos que modela un retal de barro que da vueltas sin parar en el tomo de alfarero.
FUENTE: El Diario de Ávila
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