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El último viaje del tabaco.
El Centro de Fermentación del Tabaco de Candeleda se convierte estos días en el lugar de recepción de los 600.000 kilogramos producidos por los cultivadores de la zona.
El tabaco producido en las explotaciones de Candeleda se prepara estos días para emprender su último viaje. En los buenos tiempos de este cultivo, esos enormes fardos de hojas, que después del proceso del secado han abandonado el intenso verdor de la planta para adquirir una
inconfundible tonalidad ocre, permanecían durante días en el Centro de Fermentación del Tabaco candeledano. Aquí, como recuerda el presidente de la Asociación de los Cultivadores, Félix Plaza Sánchez, "el millón de kilogramos que se producía en Candeleda y su zona de influencia, contando con las explotaciones de Villanueva de la Vera, sufría el proceso de la fermentación".
Ahora, estas emblemáticas instalaciones por lo que supone este cultivo en la villa como una de las señas de identidad para los lugareños sólo se utilizan para la recepción de lo recogido por cada uno de los agricultores de la zona, porque la producción tabaquera de esta campaña, unos 600.000 kilogramos, encontrará la última parada de su trayecto en el municipio cacereño de Coria, donde sufrirá ese proceso de fermentación previo a la fabricación de los cigarrillos.
Los trabajos de recepción, que han comenzado a principios de semana, se prologarán hasta finales del mes de diciembre, por lo que, mientras el resto de los mortales están imbuidos en las celebraciones navideñas, los productores de tabaco seguirán con una continuo devenir de camiones repletos de un espeso manto marronáceo. Y los técnicos de la Junta de Castilla y León continuarán vigilando de cerca, fardo a fardo, las características de esta producción que se separa minuciosamente por variedades de tabaco, Virginia (rubio) y Burley (negro)y por las capas foliares de la planta, es decir las hojas inferiores, medias-las de mejor calidad- y superiores.
En ese proceso de verificación de la calidad, extrayendo varias hojas de tabaco, además de certificar el peso de cada fardo, con una media de 40 kilogramos, también se mira con lupa otra de las características importantes de ese tabaco: el grado de humedad. Dice Félix Plaza que, siguiendo las exigencias comunitarias, el Burley E requiere una humedad media del 24 por ciento, mientras que el Burley requiere una humedad media del 26 por ciento.
LAS GANANCIAS.
Pero la humedad no sólo es un factor decisivo para la calidad del tabaco. También se puede medir desde el rasero económico porque los productores candeleda nos obtienen sus ganancias de la
venta de su producción, percibiendo esta temporada, de media, 0’63 euros por cada kilogramo de Burley F, 66 céntimos de euro si se trata de la variedad E del Burley ya 0'90 euros se paga el kilo de tabaco rubio (Virginia) . Eso quiere decir que siempre respetando los límites cuanta mayor humedad retenga el tabaco. mayor peso se obtiene. No hay que olvidar que, aunque ha dejado de ser uno de los factores de riqueza de Candeleda. muchas f amilias de la villa siguen vinculados a la producción de este cultivo.
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