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Tras las excavaciones que terminan hoy, se realizará un análisis forense para identificar a las mujeres, descartando la prueba del ADN
En la jornada de ayer, se llevo acabo, tras 66 años y una fuerte lucha por parte de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la exhumación de las tres victimas honcayanas que murieron en un fusilamiento nocturno durante la Guerra Civil.
El acto comenzó a las diez de la mañana en la Vuelta del Esparragal, paraje de Candeleda donde una retroexcavadora empezó a trabajar excavando en la zona marcada como la fosa donde se encontraban enterrados los cuerpos de las mujeres. Siguiendo las operaciones estuvieron presentes desde el primer momento los familiares de las victimas, vecinos del lugar y miembros de la asociación venidos de diversos puntos de España. También estuvo presente desde el primer momento el sindicalista Marcelino Camacho, quien señalo que “este acto ha surgido espontáneamente por los trabajadores y trabajadoras de la zona con el fin de que este hecho no se olvide, para que no se vuelva a repetir, y no como síntoma de revancha”. También resaltó la importancia de la libertad, la vida y la paz, derechos que fueron negados a las victimas de la guerra y que a través de este acto quiso ensalzar.
Simultáneamente, en la plaza del Castillo de Candeleda, se iniciaba otra actuación: la marcha a pie desde Candeleda hasta la Vuelta del Esparragal por los miembros de la Asociación que portaron la bandera republicana y ramos de flores para depositarlas en la zona donde hasta ayer permanecieron los restos de las tres victimas.
La importancia del evento atrajo a un gran numero de medios de comunicación venidos de toda España y del extranjero. Todos siguieron las excavaciones y la localización de los primeros restos llegó hacia las 11.15 horas.
Según Santiago Matías, uno de los fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, las excavaciones se prolongaran hasta hoy por la mañana, para desenterrar los restos de las tres mujeres. Después, se hará un informe forense en base al informe arqueológico, para saber quien es quien, por que según Matías “hay unas edades bien diferenciadas: 53, 26 y en tormo a 40 años; y a través de los huesos, el forense podrá determinar quien es cada una. De este modo, descartan la prueba del ADN ya que es muy costosa y “seria una aberración para los familiares”. Tras la identificación, los cuerpos serán entregados a sus respectivas familias. El delegado de la Comisión del Tiétar-La Vera de esta asociación, Mariano López, agradeció a todos los presentes su asistencia a “este acto cuyo desencadenante nunca tuvo que ocurrir”, y afirmó que “este sentimiento va a correr por todo el país, puesto que la asociación va a seguir presionando para que se abran mas fosas, y que estas personas tengan el derecho a ser enterrados dignamente ahora, ya que no se atrevieron a hacerlo cuando entro la Democracia”. El acto fue cerrado con la lectura de una poesía de Marcos Ana, miembro de la asociación, en homenaje hacia las tres victimas.
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